Sermon: La integridad del orgullo

Por el Revdo. Sean Parker Dennison
8 de junio de 2008 (Trad. Francisco J. Lagunes G.)
Sociedad Unitaria Universalista del Valle Sur
6876 South Highland Drive (2000 East)
Salt Lake City, Utah 84121
801-944-9723, svuus@xmission.com

Palabras de apertura
Revdo. Walter Royal Jones Jr.

Concientes de que la verdad siempre excede a nuestro conocimiento
Y de que la comunidad siempre excede a nuestra práctica,
Reverentemente nos reunimos bajo un pacto,
Que parte de nosotros mismos tal y como somos,
Para compartir la fuerza de la integridad
Y la herencia del espíritu
En la búsqueda sin fin de sabiduría y amor.


Meditación

Espíritu de Vida, Fuente de Belleza, Gran Misterio,
En esta bella mañana damos gracias.

Damos gracias por este precioso día. Sabemos que cada día es importante. Ayúdanos a recibir este día con reverencia, con alegría, deliberadamente. Ayúdanos a usarlo plenamente, a encontrar lo que sea que la vida haya puesto en nuestro camino.

Si la vida ha traído aflicción, ayúdanos a tener un buen penar. Ayúdanos a reconocer la profundidad de nuestro dolor y a no ocultarnos de su ternura. Pues sabemos que nos afligimos cuando hemos amado. Nos afligimos cuando nos hemos permitido albergar esperanzas. Penamos cuando hemos perdido algo precioso. Ayúdanos a penar honestamente, y a transitar a través del dolor hacia la sanación.

Si la vida nos ha traído gozo, ayúdanos a celebrar bien. Ayúdanos a detenernos y a darnos cuenta de las bendiciones que nos han sido dadas y a reconocer todo cuanto ha contribuido a hacerlas posibles. Ayúdanos a que la gratitud prospere en nuestros espíritus y enséñanos a ser generosos a cambio. Ayúdanos a celebrar honesta y graciosamente, en el conocimiento de que la vida es un don.

Si la vida nos ha traído confusión, ayúdanos a aprender bien. Ayúdanos a resolver el embrollo de hebras que parecen un nudo ciego. Ayúdanos a hacer la paz con el misterio, mientras buscamos sabiduría. Ayúdanos a liberarnos del miedo, a nutrirnos de las semillas de la fe que yacen en cada momento de confusión. Ayúdanos a recordar que la búsqueda puede, en sí misma, ser una respuesta.

Si la vida nos ha traído aburrimiento, ayúdanos a escapar de la ilusión de pequeñez. Expande nuestras mentes y espíritus hasta que podamos imaginar mil maneras de ser bondadosos, mil cosas que podamos hacer para mejorar la vida, para nosotros o para alguien más. Ayúdanos a ser osados al decidir qué hacer con este día.

Si la vida nos ha traído demasiado por hacer, demasiado por sostener, demasiado para manejar, ayúdanos a encontrar un espíritu de calma entre todo ello. Ayúdanos a recordar que hemos de nutrir la paz de la mente, así colmo la paz de nuestros hogares y del mundo. Recuérdanos ir más despacio, centrarnos y estar presentes para lo que de verdad importa.

En esta bella tarde, nos tomamos el tiempo para agradecer. Sabemos que el hoy es importante. Ayúdanos a encontrarlo con reverencia, con alegría, deliberadamente. Ayúdanos a usar el hoy plenamente.

Amén. Ashé. Y bendita sea.

Lectura
de “La Gueidad del Alma”, entrevista con James Broughton (1913-1999)

Cada vez que salgo lastimado, cada vez que me estremezco, cada vez que lloro, cada vez que río a carcajadas, mi alma zumba. Se flexiona con mis deseos y respuestas, mis anhelos y achaques. Obra en mi corazón, en la profundidad de mis entrañas y en mis genitales. Mi alma me enreda en fantasías y en emociones sorprendentes. Es el campo de juego de mis instintos. Las negaciones la lisian, las denuncias la tensan en una mueca… No quiere jugar a la segura, estar asegurada, o pensárselo dos veces. Quiere aventarnos, arriesgarlo todo y tener esa experiencia… No cometas el error de Adán. Escoge el gozo, no la razón.

“Quienes vean alguna diferencia entre el alma y el cuerpo es que carecen de ambos” dijo Oscar Wilde. El alma se expresa a sí misma a través del cuerpo, en sus miembros, órganos, nervios y células, en todas las acciones del deseo y la osadía… cada vez que te duelas y donde sea que te eleves. En cada parte y lugar de ti mismo puede encogerse y estirarse, exudar y zumbar, al experimentar los placeres y dolores de estar vivo. El cuerpo es un lugar santo de retozo y renovación. No es la cloaca vergonzosa en la que insisten las religiones ortodoxas. Novalis dijo; “Hay solo un templo en el mundo, y ese es el cuerpo humano”. Desde la punta del pie hasta la coronilla, das latidos de vida en la danza incesante del misterio…Somos, cada uno de nosotros, todo un universo entero aquí y ahora; cada uno somos un Cuerpo de Dios.

La gueidad no tiene barreras de género. ¿Acaso el gozo no está disponible para todos? No condono la heterofobia más que cualquier otro prejuicio. Me incomoda la dicotomía entre ellos y nosotros. Creo en el potencial para la redención de todas las… almas. Busca lo que es bello en la gente, a pesar de las apariencias en sentido contrario. Busca la resplandecencia detrás de cada máscara y de cada rostro. Aunque puedas no estar inclinado a creerlo, cada ser humano es tan divino como tú.

Sermón

Como suele suceder los domingos del Desfile del Orgullo, somos pequeños en número quienes nos congregamos en la iglesia. Muchos de nuestros integrantes, gueis, lesbianas, bisexuales, transgéneros y heterosexuales están marchando en el desfile del orgullo GLBT. Cada tercer año yo también marcho. Pero este año me toca estar aquí y predicar sobre el tema del Orgullo y específicamente, predicar sobre por qué nosotros, como unitarios universalistas, hemos apoyado los derechos y el orgullo guei, lésbico, bisexual y transgenéro.

Este año hemos tomado prestado el concepto de Orgullo como el tema focal para todas nuestras actividades del mes. La semana pasada hablé un poco sobre el orgullo y sobre cómo puede ser algo positivo en la vida de cualquiera. Hoy quiero hablar más específicamente sobre el Orgullo como una poderosa herramienta política y personal. Quiero explorar con ustedes lo que tenemos que aprender del Orgullo Guei.

La mayoría de nosotros hemos sentido el poder de la vergüenza en nuestras vidas. La vergüenza y la violencia son las dos más poderosas herramientas de control social que existen en las comunidades humanas. Se utilizan para mantenernos alineados, para mantenernos tranquilos, para violentar nuestra autoestima y derrotar nuestro sentido de fuerza. Usualmente, la vergüenza viene primero y por lo general basta para mantenernos alineados. Los niños pequeños sensibles, de corazón tierno y creativos suelen ser los primeros en sentir los efectos poderosos de la vergüenza. Puede comenzar sutilmente, pero muy rápidamente todos los niños aprenden que si lloran o ríen demasiado, o si prefieren los juegos de solidaridad y cooperación a los de competencia, o si son más empáticos que rudos, sentirán el poder del dolor y la vergüenza.

Las niñas, desde luego, también lo sienten aunque hay un poco más de espacio en nuestra sociedad para las marimachos. Aunque, si a una niña no le importa su apariencia, o si quiere reconstruir un motor en vez de dedicarse a porrista, o si prefiere los robots o la pesca a las princesas de Disney, también conocerá pronto el poder del dolor y la vergüenza.

Y no olvidemos a los niños que no encajan en absoluto en la dicotomía de género. Quienes no pueden llenar cómodamente una de las cajas de género en los formularios sienten el poder y el dolor de la vergüenza cada día y, tristemente, frecuentemente se aconseja a sus padres, e incluso se les urge, a ser los primeros en avergonzar a sus hijos con la intención de así obligarlos a conformarse al género asignado.

La vergüenza está en todas partes si eres guei. Al caminar por las calles todos los días, escucho a los niños decirse los unos a los otros, “Eso es tan guei”. Y no se refieren al sentido original de la palabra inglesa ‘gay’ como, ‘alegre’ o ‘despreocupado’. Ellos quieren decir ‘estúpido’, o ‘desagradable’, o ‘incómodo’, o ‘inaceptable’. En la cultura popular, “Eso es tan guei” es el insulto definitivo. Pero la vergüenza no es siempre tan evidente. Con la edad, tendemos a ser un poco más sutiles. Por ello mis amigos adultos no dicen, “Eso es tan guei”.

En vez de ello, se preguntan por qué la gente guei es tan obviatan “poco discreta” sobre ser guei. Se preguntan por qué no podemos simplemente callárnoslo. Es decir, ¿por qué necesitamos un desfile y usar camisetas alusivas y hablar sobre nuestras vidas y experiencias todo el tiempo?

El Revdo. Mark Belletini fue uno de nuestros primeros ministros UU abiertamente guei. Al graduarse del seminario, pasó una temporada verdaderamente dura para colocarse en una congregación que fuera capaz de verlo como maravilloso ministro que es, en vez de sólo mirarlo-y-temerlo como hombre guei. Posteriormente, al encontrar un lugar para ejercer su ministerio, escribió esto:

Estudios lésbico gueis 101

Así que uno de los integrantes
del comité de búsqueda ministerial me dice
“¿Pero por qué es que su gente…?”
realmente dijo él: “su gente”
“¿…tiene que hablar sobre ello?”
Bien.
Bueno, debido a que:
Porque que me siento enamorado,
¿Sabes?, con sonetos y toda la cosa,
y quiero nombrar a todas las estrellas del cielo
una cada vez, con una sonrisa tonta en mi cara
Quisiera poder hacerlo.
Porque, si no me enamorara,
me gustaría un poco más refunfuñar y quejarme,
o desarrollar una teoría resentida e implacable
para explicarlo.
Porque, si mi amante fuera atropellado
por un conductor ebrio
(sucede, ¿sabes?,
¿recuerdas a Stewart el de ojos azules?)
Me gustaría poder tomarme unos pocos días del trabajo
para llorar y esas cosas, ¿está bien?
Porque, si mi compañero-de-vida
con quien no puedo casarme legalmente porque
esto le cae mal al estómago de alguien o algo así,
súbitamente presentara una infección
y tuviera las llagas Job por todo su cuerpo
Y tuviera que ir al hospital
(tú sabes, justo como mi amigo Stephen)
Me gustaría llevarlo ahí
y sostener su mano algunos días
y aun contar con un pago de ausencia por emergencia familiar
que me permitiera comer y pagar la renta y todo lo demás…
Porque mentir todo el tiempo sigue sin ser correcto, ¿no es así?
Oh, y porque,
lo creas o no,
mi vida es igual de importante para mí
que lo que la tuya lo es para ti.

La vergüenza es una forma poderosa de mantener calladas y aisladas a las personas. Cuando alguein como Mark habla, interrumpe esta situación. Cuando miles de ‘alguienes’ marchan bajo ristras de globos con los colores del arco iris justo por las principales calles de la Ciudad del Lago Salado, esto ayuda a irrumpir entre los estratos de vergüenza que intentan con toda su fuerza sofocar al espíritu.

Por ello sé que todos podemos aprender algo importante del Orgullo Guei: debido a que la vergüenza no está reservada en nuestra cultura a la gente que es guei. La vergüenza es soltada sobre cada uno de nosotros cada vez que somos o parecemos un poco ‘raritos’ [‘queer‘] cada vez que dejamos de esconder el hecho de que somos diferentes de alguna manera a lo que establecen las normas que nos rodean. El mensaje de la vergüenza es ‘mejor no dejes que nadie lo sepa’. La vergüenza arranca a las personas una parte de sí mismas. La vergüenza nos convence de que deberíamos escondernos, contenernos y nunca dejar que nadie sepa que no somos exactamente igual a los López, los Pérez y a todos los demás. Y esos ocultamiento y contención —y especialmente el sentido profundo de ser inadecuados que surge de ambosdaña al espíritu humano.

Diré eso de nuevo, porque pienso que es vitalmente importante. La vergüenza daña al espíritu humano. Ataca a la gente en la parte más profunda de su ser y la convence de que no es valiosa, ni importante, ni suficientemente buena, ni aceptable tal como es. Y esto está en contradicción directa con lo que nosotros, como unitarios universalistas, consideramos cierto. La vergüenza es incompatible con nuestra afirmación de la valía y dignidad inherente a cada persona. De hecho, la vergüenza destruye esa dignidad.

Por ello todos tenemos algo que aprender del Orgullo Guei. Por ello debemos escuchar de cerca a cualquiera que haya hallado la fortaleza permanecer de pie y reclamar su dignidad, encarando a la verguenza.

Porque de lo que trata el orgullo el Orgullo Guei, o cualquier clase de orgullo saludable es de la integridad. La integridad que junta todas las piezas de nuevo y dice, ‘Todo lo que soy está bien’. Uno de mis colegas, el Revdo. Keith Kron, predica un sermón que inicia describiendo la doble vida que tuvo que llevar como maestro de escuela pública y guei. Entonces, hacia el final del sermón, bendice a los oyentes al desearles una-sola-vida, una vida completa con integridad.

Cuando alguien como James Broughton irrumpe por entre la vergüenza para escribir las palabras que hemos escuchado en nuestra lectura, deberíamos escucharlo. Puesto que en su tránsito de la vergüenza al orgullo, no se quedó allí. No dijo solamente algo como, ‘Estoy orgulloso, ahora quítense de mi camino’. Sus palabras muestran que llegó a entender una de las grandes lecciones espirituales. Se dio cuenta de que cada persona es divina, que cada persona es un universo completo aquí y ahora, que cada persona cuenta y es sagrada. Entendió la lección de la integridad y la compasión lecciones entretejidas y reveladas en la jornada de la verguenza hacia el orgullo.

El Revdo. William Sinkford, presidente de la Asociación Unitaria Universalista de Congregaciones (UUA), quien estuvo con nosotros hace unas pocas semanas para celebrar, dice esto:

Conocemos por nuestra propia experiencia las muchas bendiciones que la gente guei y lesbiana trae a nuestras comunidades y congregaciones. Sabemos por nuestra experiencia vivida en la comunidad religiosa que las diferencias de fe, de raza y de orientación sexual no han de dividirnos necesariamente, que la diversidad dentro de la familia humana puede ser una bendición y no una maldición. Los unitarios universalistas afirmamos que es la presencia del amor y del compromiso lo que valoramos. Para los unitarios universalistas, la homofobia es el pecado, no la homosexualidad.

Es la presencia del amor lo que valoramos y es la presencia del orgullo la que permite a la gente amarse a sí misma y amar a otros con integridad y honestidad. Esto es lo que tenemos en común con cada una de las personas que marchan en el centro esta mañana: marchan por la integridad, por el amor y por el orgullo. Que nos unamos en espíritu y en la lucha para abrir espacio a más amor en nuestras comunidades.

En las palabras de la Revda. Kendyll Gibbons:

Llegará un momento —para romper el silencio
Llegará un momento —para ir más allá del miedo
Llegará un momento —para decir la verdad propia, incluso si no es bien recibida
Llegará un momento —para poner en cuestión lo que antes ha sido; para resistir el peso del pasado
Llegará un momento —para cantar una nueva canción.
Para una forma diferente de ser.
Para reclamar el poder.
Llegará un momento —en el que la verdad finalmente nos liberará.
Un día, bendito, en el que la mentira ensayada morirá en nuestros labios.
Y la verdad se volverá más preciosa que ella misma, y que sus pretendidos fines.
Llegará un momento —en el que de alguna manera el coraje nos encuentre, o nosotros encontremos el coraje.
Y nos atrevamos a saber quiénes somos y lo que amamos.
Llegará un momento —en el que los amigos estarán ahí.
Y nos sostendrán tan gentilmente en su amor.
Y de repente, finalmente, lo imposible será posible,
Y cruzaremos al otro lado de cualquier esclavitud que nos haya apresado.
Llegará un momento —en el que la verdad finalmente nos liberará.
Y en ese momento tendrá lugar la salvación del mundo.

Que así sea. Que seamos quienes lo hagamos.
Amén. Ashé. Y bendita sea.

Palabras de Cierre
Por el Revdo Frederick E. Gillis

Que el amor que sobrepasa todas las diferencias,
que sana todas las heridas,
que manda a volar todos los miedos
que reconcilia a todos los que están separados,
Esté en nosotros y entre nosotros
ahora y siempre. Amén.

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One thought on “Sermon: La integridad del orgullo

  1. Eclesiastés 11:9
    Dios Habla Hoy (DHH)
    Consejos a los jóvenes

    9 Diviértete, joven, ahora que estás lleno de vida; disfruta de lo bueno ahora que puedes. Déjate llevar por los impulsos de tu corazón y por todo lo que ves, pero recuerda que de todo ello Dios te pedirá cuentas.

    1 Corintios 6:9-10
    Dios Habla Hoy (DHH)
    9-10 ¿No saben ustedes que los que cometen injusticias no tendrán parte en el reino de Dios? No se dejen engañar, pues en el reino de Dios no tendrán parte los que se entregan a la prostitución, ni los idólatras, ni los que cometen adulterio, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los que roban, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los ladrones Dios te bendiga y tenga misericordia de todos los gueys y lesbianas

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